El aguila y la Luna

El aguila y la Luna

Donde no exista el adiós

Donde no exista el adiós

Y así queman mis besos
por tu espalda
y por el arte de tu cuello,
pulsando en cámara lenta
la pasión de un secreto,
así,
en dócil secuencia,
recorriendo;

cada páramo de tu piel.

Esa que hierve
con el temblor del alma,
porque el tiempo
para estas cosas;

nunca es el suficiente.

Pero el hoy, es el ahora,
y es nuestro instante,
nuestra escena,
esa misma,
donde los cuerpos
superan a cualquier magia
esfumando;

desgastadas nostalgias.

Infinito frenesí
de siluetas mezcladas
y aromas sensuales,
la noche siempre es cómplice,
pero el día puede ser extenso
con lo salvaje;

con lo intenso.

Primavera silvestre
donde tus campos florecen,
enterneciendo
a cada gota de sudor exaltado,
allí donde los labios;
 
seducen al pecado.

Despojado de dudas,
se expresa el corazón,
y es la carne
su más fino instrumento,
para sacarle a la vida
tan bellas melodías,
esperando que nunca llegue…

el momento de un adiós.

 De Sol Elk

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