El pensamiento de una palabra
Pensamientos inquietos,
sentires fugaces
que elevan el alma
para someterla a olvidos.
No hay tiempo perdido
sino lecciones aprendidas
de enseñanzas adquiridas.
La piel que toma el valor
para buscar esa calidez añorada,
esa calidez que le falta
y es que no quiere sentirse desprotegida
por bailar con su ternura en la cama.
Pasos que retumban,
ojos cristalinos
a punto de entregar su néctar
a una pasión perdida
pero que fue encontrada,
y ahora su sentir
es mucho más profundo,
más caliente,
más ameno,
mucho más sincero.
Tú que me envuelves
en tu gravedad,
aprisionándome
en lo que me fue robado,
pero que ahora me es regalado
con la simpleza
que me da la entrega
de una sola palabra:
amor,
tu amor.
De Sol Elk

No hay comentarios:
Publicar un comentario