La danza de tu embrujo
Las manos,
erguidas en su suavidad
como plumas,
van descubriendo
con dóciles caricias tu piel
y cierras los ojos para sentir,
sólo eso,
sentir.
Ya se puede percibir
nuestro mutuo calor,
y así,
nos estremecemos con amor.
Tu boca entreabierta
exhala quejidos,
dulces quejidos,
y más me provocas arder.
Estamos fundidos,
rojos,
enceguecidos,
por la pasión que nos posee
como un demonio
que nos come el alma.
La danza de las olas
sobre sabanas de flores,
sobre mi cuerpo,
se mezclan con tus hechizos,
embrujándome,
con tus sabores.
Ya no puedo detenerme,
ya no tengo conciencia,
ni mente,
sólo esta desesperación,
por tenerte,
por explotar,
por vivir,
por saciar,
por atesorar cada segundo
en que pueda amarte,
para que no llore este corazón,
si te escapas de mi sangre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario