Refugiados
Relájate,
los truenos pasarán,
esos flashes son centellas
de una histérica tormenta,
que desata su libertad ensañada.
La lluvia golpea
con su acústica frenética
en la puerta,
en la ventana
como invitándose a pasar.
Los vidrios están empañados
porque adentro estamos tibios,
por el calor de los suspiros.
Quédate tranquila,
estaré esta noche contigo,
ya no temas,
todavía está muy lejos ese afuera.
Estoy para cuidarte
y mientras hablamos
nos mimamos,
estrechándonos entre abrazos
esperando la calma
de esa revolución celestial,
donde las nubes se quejan
desparramando sus vidas,
sobre la ciudad.
La mañana aún está lejos
y esta noche es el reflejo
de dos personas que están juntas
porque se aman de verdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario