El aguila y la Luna

El aguila y la Luna

Desesperarnos

Desesperarnos

Siento el calor de tus piernas,
atrapando mi virilidad desatada.
Quiero que me quemes
y me marques la piel
con las llamas de tus besos.

Me aferro a tu cintura,
para palpitar
con el movimiento
del amor desenfrenado.
Ya no habrá más obstáculos,
pues ya no queda ropa,
voy a hacerte mía…

Tu cuerpo entero tirita,
y tu boca exuda pasiones con sonidos,
te muerdo,
te aprieto,
me pierdo,
cierros los ojos
para disfrutar el sentir
de todo tu ser
perdido en el placer.

Mis manos juegan en tu cadera,
mientras tu pecho golpea con el mío,
el sudor se mezcla
con la excitación completa.

Las bocas están fundidas
en la tempestad de la cama,
donde nunca habrá más calma
porque sabremos necesitarnos,
sabremos desesperarnos,
simplemente…

por  amarnos.

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