Navegamos en el placer,
naufragamos en la lujuria.
Tu cuerpo me pedía
y mi carne solo
quería complacerte.
Mi esbelta figura de pasión,
me hipnotizas…
Y ciegamente
recorro en el paraíso de tus formas,
perdiéndome cada vez más,
en tu aroma de mujer.
Pues tu me enseñas a nadar desnudo
en el infierno de tu ser.

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