El total
Tus rayos me abrazan sol encandilado.
Cuantas veces al repetir tu nombre
me sentí al borde de aquel acantilado
y es que me quedo allí parado impávido,
mientras el viento sale de paseo
y se mofa de mis nostalgias
que me tienen al acecho.
Tuve dolores muy crueles en mi pecho,
pero tu mano firme, sincera y compañera
los ha mitigado.
Respiro profundo imitando un suspiro
y es que tu rostro se vuelve presente
así, como siempre lo he imaginado.
Hay tumultos en las rocas
por las gaviotas hambrientas y egoístas
pero ya sabemos que nos tenemos
para cuidarnos mutuamente,
de las fieras antagonistas.
Las caras charlatanas
siempre tienen dibujada una sonrisa,
pero tu honestidad pulcra
siempre fue el consuelo para alejarme de la cornisa.
Es por eso que hoy me doy cuenta
que conocerte fue el inicio del sosiego,
para una parte de mi alma perturbada
y la entrega de tu amor fue el total,
para volverla inmaculada.
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