El aguila y la Luna

El aguila y la Luna

Desnuda

Desnuda

Navego por el mar oscuro
buscando la luz de tu faro.
Huelo el perfume de mil flores que emana de tu piel.
Acaricio el suave sendero de tu pecho
y beso la fina seda china que es tu cuerpo.

Desnuda,
desiertos de deseos, montañas de ilusión.
Desnuda,
huracanes de pasión,
ríos de amor que fluyen de tu corazón.

Miro al cielo, pido un deseo
y veo tus ojos como luceros.
Recorro hipnotizado tus piernas
y llego a la tersa textura
de tus fantasías,
estoy contento.
Leo fascinado las primeras hojas de tu hermoso libro abierto.
Escucho el presuroso llamado de tu inmaculada alma
y me despierto.
Me estremezco con tus manos de cera
que se derriten en mi cuerpo.
Arden mis labios
con las inmensas llamaradas de tus besos,
el fuego se expande e incinera todo mi ser,
estoy adentro.
Me pierdo y descanso en el frondoso bosque que es tu pelo.
Detengo el tiempo para estar contigo
siempre en este mismo momento.

Desnuda,
una puerta a la eternidad,
un planeta que explota
por nuestra unión con la verdad.
Desnuda,
la primavera que se extiende
y mi alma que no miente.
Me baño en tu sudor,
me seco con tu aliento
y me duermo con tu voz.
Me paralizo por tus gemidos y me enamoro de tu respiración.

Desnuda,
un mañana que no evoco, un pasado que no quiero mirar.
Desnuda,
una cadena de ensueño me ata al presente,
una bella luz brillante de tu cama
me arrastra hasta ti y me dejo llevar.
Desnuda,
un manto de atracción,
tienes en tus manos
a mi corazón.

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