las llaves de la proeza.
Viento áspero que se desliza
en todas sus caras,
llevando el pánico engendrado
en mi ansiedad.
Brillante sueño incorpóreo
que prolonga la agonía de no tenerte
a mi lado
y decirte cuanto te amo.
Diamante,
piedra codiciada
y sufrida
que solo es opacada
por tus besos.
Hermosura pura,
naturaleza salvaje.
Huellas marcadas
por la melancolía.
Deseo beber tu sangre
en mi vaso de porcelana
y fusionarme con tu ser
que me cubre de la nada.
Diamante,
un mundo de satén y mermelada,
calido y vertiginoso.
Ella es el genio que alimenta
mis fantasías,
sensaciones sublimes.
Me sacuden los espasmos
de mi alma
que grita por tu cuerpo.
Lunáticamente quiero transgredir
todas las leyes
y que recites tus letras prohibidas
que tanto envidio,
que tanto espero.
¡Brilla diamante!
Mi mundo repleto
de goce y tormento.
Mi propio diamante,
siempre desbordas mis expectativas;
como olvidar lo que significa tu piel,
como ser frío
si me atacas con el fuego de tus dedos
y tu boca recorre
el mapa de mi existir,
creo desfallecer.
Te necesito para seguir en el viaje impetuoso
que succiona nuestras vidas.
Mi piedra preciosa
necesito de tus kilates
para que mi espíritu valga
y el desosiego este en calma.
Diamante,
mi joya más valiosa,
debo velar por tu amor
para que nadie te robe
y te aleje del estuche de terciopelo
que es mi corazón.

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